La tragedia de Cromañón


Como en el hombre de la cueva de Cromañón,
quien vivió hace 20.000 años,
cuya historia conocían los empresarios
del boliche también llamado Cromañón,
los hados repitieron la historia
de los hijos de Ugolino
que pedían al padre que los devorara.
Y como en el boliche los hijos entre llamas
también pidieron ser devorados.

La bengala homicida que deglutía cortinados
ponía pánico entre los asistentes,
y como en Auschwitz trataban de llegar al baño
pisotéandose para hallar la muerte
bajo el peso de los que habían muerto.

Cromañón renacía impiadoso
invocado en el boliche
para alimentar los bolsillos
que de una entrada hacían tres.

La puerta de emergencia cerrada herméticamente,
los matafuegos despresurizados y vencidos,
los 1031 lugares ocupados por 3000,
y las mandíbulas de Satanás
que anunciaban el infierno,
se reían del viejo Cromañón resucitado
que volvía después de 20.000 años
para enriquecer la inacabable avaricia.

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